El
aprendizaje sostenible es un nuevo enfoque que busca alinear una forma de
pensar sobre el aprendizaje con la acción dentro del aula para generar un
aprendizaje perdurable. Se define como ética del cuidado y tiene como objetivo equipar
a los profesores y estudiantes con la capacidad de transformarse a sí mismos y
a los demás a través de prácticas inclusivas eficaces. (Graham, Berman, &
Bellert, 2015).
El
aprendizaje sostenible presenta una nueva manera de mirar las prácticas
inclusivas eficaces para aulas contemporáneas, si nos centramos en prácticas y
estrategias importantes para interactuar eficientemente con estudiantes muy
diversos y presentándolas dentro de un marco coherente construido sobre lo que
consideramos que son los factores más importantes en la comprensión de la
enseñanza y el aprendizaje.
Con el
objetivo de guiar a la distinción en instrucción apropiada de acuerdo a las
necesidades de los estudiantes, para que al menos tres condiciones sean
satisfechas.
En primer lugar, las experiencias de aprendizaje de calidad deben
estar disponibles para todos los estudiantes.
En segundo lugar, para lograr
esto, los educadores deben centrarse en la adquisición de las habilidades que
sustentan la enseñanza significativa. (Con esto queremos decir que es una
enseñanza basada en evidencia, que sea relevante y que responda a las
necesidades de los estudiantes.)
En tercer lugar, los estudiantes deben ser
capaces de demostrar que dominan el contenido y han incorporado los
aprendizajes al punto que, hasta donde sea posible, se puedan convertir en
estudiantes independientes a lo largo de sus vidas.

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